Quién es quién en el amor

Posted by at 3:24 am 0 Comment Print

Cuando uno asiste a la universidad piensa que todo fenómeno social tiene una explicación precisa, congruente y racional. Pocas personas se salvan de tanto esnobismo. Y yo no fui la excepción.

A mí siempre me intrigaban las parejas disparejas. No en el aspecto físico, pues éstas siempre han existido, sino en el terreno intelectual.  Recuerdo a un profesor de periodismo que no daba tiempo de anotar apuntes durante sus clases.  Embebidos con sus rápidas e interesantes charlas quedábamos en éxtasis por varios minutos.  Un día comentó que estaba casado con una compañera de su generación y pensamos que sería también como él.  Por el contrario.  Su mujer era lo opuesto: sencilla, sin complicaciones emotivas ni intelectuales, cotidiana, transparente e infantil.

¡Cómo es posible!  El mismo profesor nos dio la respuesta en una de sus pláticas.  Era un hispanista y humanista fervoroso. Casi siempre recomendaba autores como Ortega y Gasset y en esta ocasión leímos unos ensayos acerca del amor (aún conservo el libro subrayado).  Y ahí venía una reflexión interesante.

El amor, un acto humano por excelencia,  no estaba exento de las cualidades del que amaba.  En la elección amorosa se reflejaba el alma de la persona.  Por eso existían relaciones que a simple vista parecían contradictorias.

Esto, en resumidas cuentas, significaba que si un hombre inteligente, culto, destacado y brillante en su medio se casaba con una mujer sin estudios, hogareña. Interesada en las frivolidades publicadas en los diarios o una de dos: o en el fondo era una persona tan sencilla como su mujer o ésta poseía otras cualidades no intelectuales tan apreciables como las del marido.

Durante el tiempo de estudios universitarios apliqué el razonamiento a cuanta pareja se me presentaba, como si fuese un biólogo experimentando con conejillos de Indias.  Pasó el tiempo y me olvidé de Ortega y Gasset, del tú y el yo, de la nostridad y de muchos conceptos que en la práctica sólo complicaban mis relaciones con el sexo opuesto.

Fue hasta que una alumna me comunicó con quién se casaba cuando recordé al humanista español y reí para mis adentros al hacer la comparación: o Panchito en el fondo era una persona juvenil, espontánea llena de vida, optimista y alocada o María tenía escondida una personalidad seria, rutinaria, mojigata, radical e inflexible en sus juicios de valor. ¡Vaya chasco!

Ahora comprendo lo inútil de analizar sentimientos tan inexplicables como el amor que surge entre dos personas. Prefiero pensar en la romántica idea de un ángel rechoncho, pícaro y juguetón que anda por ahí suelto clavando flechas sin ton ni son.

Compartenos Gracias

Comunidad Desarrollo Entretenimiento Noticias

Related Posts

Leave a Reply

Hola Philly

Ofrecemos informacion en espanol sobre la Ciudad del Amor Fraternal Filadelfia.

Photo Gallery